Aplicaciones del Ozono

PLANTAS EMBOTELLADORAS

Embotellado de bebidas. Ventajas de la aplicación

En primer lugar la no dependencia en la utilización de productos químicos tradicionales para las aguas de enjuagado de botellas, con lo que nos evitamos:

  • La aparición de tenso activos en las aguas residuales de lavado, con el inconveniente que tienen muchas industrias en el vertido final, evitando por tanto el pago de cánones que ello conlleva. 

  • La aparición de sabores en el agua mineral embotellada debido a los residuales que quedan en las botellas después del lavado.

  • El coste económico que supone la utilización en continuo de productos químicos que aunque no supongan una inversión económica elevada, si es a la larga un coste obligado y excesivo.

En segundo lugar la no dependencia de la utilización de una caldera para proporcionar una temperatura suficientemente elevada que garantice la desinfección, con lo que nos evitamos:

  • El gasto energético que supone.

  • La aparición en la sala de una excesiva humedad que deteriora las condiciones de trabajo.

  • Una proliferación de microorganismos debido a la humedad ambiental.

En tercer lugar, la posibilidad de aplicar el OZONO en cualquier punto en el cual haya que garantizar una desinfección ya sea por medio del OZONO en fase gas (desinfección de conductos, silos, tapones, botellas en sopladoras...), como en fase acuosa (desinfección del agua de lavado, agua a embotellar, depósitos, llenadoras...), haciendo su uso rentable en toda la embotelladora.

Con el OZONO sí eliminamos de una manera eficaz todo el espectro microbiano en el cual se incluyen las esporas, las pseudomonas y todas las bacterias gram positivas que no son del todo eliminadas por los métodos tradicionales de desinfección. Por todo ello la "tecnología limpia" del OZONO es cada vez más importante en todo el sistema de embotellado para garantizar y asegurar la calidad sanitaria.

En cuarto lugar, un considerable ahorro en el consumo de agua destinada a la desinfección, repercutiendo en un aumento de volumen de agua para embotellar y en el coste económico por pago de cánones de vertido.


En quinto lugar, y no por ello el menos importante, la utilización del OZONO para eliminación de compuestos desagradables y que no dan al agua el carácter de potable, como son: hierro, manganeso, flúor, trazas de arsénico, sulfuro de hidrógeno, fosfatos, bromuro, ioduro, contaminación microbiana, etc. Mejorando el carácter organoléptico del agua (color, olor, sabor).

La tecnología de ozonización ha sido muy utilizada en la industria de las bebidas embotelladas durante el siglo 20. El OZONO puede reducir e incluso eliminar la necesidad de productos químicos o el uso de altas temperaturas durante los procesos de limpieza CIP (Clean in place).

El uso de OZONO en los procesos CIP ofrece garantías mayores que cualquier otro sistema debido a su alto poder de oxidación.

Con los sistemas CIP de OZONO podemos obtener una desinfección de tuberías, superficies y equipos en tiempos menores a los de los sistemas convencionales, otra de las grandes ventajas del uso de esta tecnología es la ausencia total de restos de productos químicos en las superficies o elementos lavados.
 

Desinfección de botellas y líneas de llenado y barriles de vino

VENTAJAS:

  • Tiempos de contacto con la botella cortos para garantizar la destrucción total de bacterias, virus, y levaduras (incluso de los microorganismos más resistentes a los sistemas tradicionales como las pseudomonas).

  • No provoca subproductos, como los tensoactivos, que tengan que ser posteriormente tratados por problemas medioambientales. Se trata de una tecnología limpia.

  • No presenta problemas en el control de las concentraciones requeridas, de los tiempos de contacto y problemas organolépticos que como con el cloro aparecen después del tratamiento de desinfección.

  • No origina problemas de corrosión como el dióxido de azufre y el cloro.

Normalmente sucede que en la zona de lavado, donde está la máquina, hay un gran aumento bacteriano. Este fenómeno es imputable a las condiciones de trabajo anormales como:

  • Insuficiente temperatura en el agua de baño.

  • Insuficiente cantidad de los detergentes.

  • Eliminación de la etiqueta, con el consiguiente aumento de la alcalinidad.

  • Presencia de coloides que tienen una acción protectora de los microorganismos.

  • Presencia de espumas que tienen una acción protectora de los microorganismos.

La situación higiénica puede volverse particularmente crítica en las secciones de enjuague, en particular en la zona de enjuague caliente. Donde los microorganismos son arrastrados por los detergentes por lo que las botellas no estarán perfectamente desinfectadas, llegándose a obtener un habitat particularmente favorable para el desarrollo de éstas, es decir:

  • Temperatura de 20-25º C.

  • Baja velocidad en el agua de renovación.

  • Agua en la que estén presentes diversos microorganismos.

Por todo ello, en esta zona, habrá un crecimiento bacteriano extremadamente rápido.

Para mantener unas condiciones higiénicas óptimas se usa generalmente un agente desinfectante, como el cloro y el yodo.

En la zona de agua caliente, normalmente existe un pH comprendido entre 9 y 12, por lo que la cantidad de cloro a inyectar será de 5 a 10 mg/litro con el fin único de reducir la carga bacteriana.

Para tener un margen de seguridad la concentración se sitúa entre 50 y 100 mg/litro.

La necesidad de esta dosis, extremadamente elevada, se debe a que el cloro en ambientes netamente básicos posee unas reacciones prácticamente nulas.

Sabemos que la forma clorada más activa frente a los microorganismos es el ácido hipocloroso HOCl. También sabemos que el cloro adopta la forma de ion hipoclorito ClO - a pH 10, siendo esta una forma inactiva. Por el contrario, el yodo resulta ser más apto, en este caso específico, debido a lo elevado del pH, el yodo se presenta en medio acuoso como ácido hipoiodoso HOI, esto es, en la forma más activa.

Estos dos desinfectantes poseen acciones casi nulas cuando se les enfrenta a esporas o a bacterias gram positivas.

Además es necesario dar un tiempo de contacto a la solución desinfectante con las botellas existiendo la posibilidad, en absoluto remota, de que exista un transporte de cloro y/o de yodo mediante el enjuague en frío con el consiguiente residual en la botella lavada.

Aunque al agua de enjuague en frío debe adicionarse con agentes desinfectantes, pero el nivel debe ser muy bajo, cerca de 0,3 mg/litro para evitar residuos demasiado altos en las botellas que consigan permanecer aun después del último enjuague con agua potable.

Una solución consiste en adicionar al agua los derivados del cloro en cuantía de 0,5 mg/l, después del tiempo de contacto necesario, hay que filtrar con carbón activo. El cloro residual va a ser eliminado, pero se creará un nuevo factor de riesgo, el carbón activo.

Es importante conocer que en las capas inferiores de la masa filtrante de carbón se pueden de desarrollar microorganismos a los que nos les llegará la desinfección.

Pero la solución a nuestro juicio más óptima consiste en tratar el agua del último enjuague con OZONO.

Los resultados que se obtienen con este tratamiento son notables:

  • La acción bactericida, esporicida y viricida se consigue totalmente en un breve espacio de tiempo.

  • La acción sobre las bacterias no repercute en el pH del agua.

  • Descomposición inmediata del OZONO.

  • Ausencia total de olor y sabor.

  • Acción higienizante también en la superficie y la parte de la máquina fuera del campo de salpicadura y la de sobre el nivel del agua de baño.

  • Dosis de OZONO más pequeñas que los desinfectantes tradicionales.

  • Protección de la acción desinfectante, hasta el momento del embotellado.

El agua será enviada directamente a la máquina lavadora, donde el proceso del último lavado tendrá una desinfección rápida e instantánea de las botellas. Tal metodología se puede realizar mediante una dosis bajísima y continua de OZONO, a modo de aerosol, una desinfección de la superficie y parte de la máquina fuera del campo de las salpicaduras y de la zona de nivel del agua de baño, donde existen incrustaciones y residuos de diversas naturalezas, constituyen un ambiente ideal para la proliferación de bacterias, mohos y levaduras y por tanto, fuentes inexorable de reinfección mediante las gotas producidas por la condensación.

Existen otras líneas en una embotelladora que necesitan igualmente tener garantizada la desinfección, como son conductos, silos, tapones..., para ello se ha estudiado el tratamiento directamente con OZONO gas a través de unas conducciones manteniendo unos residuales de OZONO que garanticen la desinfección y eviten la recontaminación del producto.

En las embotelladoras de vinos es importante resaltar el uso particular del OZONO en el proceso de desinfección de barriles. Es de los únicos sistemas que garantizan un control de la contaminación bacteriana del barril si afectar ala madera.

Es muy importante el control de las dosis de OZONO aplicadas pues tienen una relación directa con el tiempo de lavado y la efectividad del mismo.

El OZONO es un elemento muy eficaz para eliminación de contaminación como Acetobacter, Lactobacilus, etc.

En ciertas instalaciones se esta usando para la recuperación de barriles con un alto índice de 4-Etil-fenol.

 

 
 

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