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CONSUMER
EROSKI -
El uso de cámaras frigoríficas para la conservación de productos
perecederos como carne, pescados, huevos o frutas resulta
indispensable. El frío que proporcionan es clave en la prevención de
muchos problemas relacionados con la aparición de patógenos en
alimentos. Sin embargo, no deben menospreciarse los problemas que
llevan implícitos. Si bien los gérmenes se inmovilizan durante un
tiempo, si estos permanecen más de lo necesario en el interior de la
cámara, se "acostumbran" a la temperatura y empiezan a actuar de
nuevo. Mantener estas cámaras limpias y desinfectadas, y utilizar
los métodos más adecuados para ello, puede neutralizar las bacterias
de los alimentos allí almacenados.
El uso de
frío es uno de los sistemas más
universales para la conservación de alimentos, tanto en el ámbito
doméstico como industrial. Su principal ventaja reside en que
permite ralentizar la actividad de microorganismos patógenos en
alimentos y, en consecuencia, alargar su vida útil. Pero debe
tenerse en cuenta que, a diferencia de la aplicación del calor,
la refrigeración no destruye los patógenos, sino que se limita a
inhibir su crecimiento. En el ámbito industrial y comercial, para
mantener los productos perecederos a la temperatura más adecuada
durante el tiempo necesario, se utilizan las cámaras frigoríficas,
de distintas medidas y capacidades y pensadas para albergar toda
clase de alimentos. Las hay de todos los tamaños, desde pequeñas
neveras hasta cámaras de gran capacidad para productos cárnicos,
verduras, pescado o lácteos.
El
objetivo, sea cual sea la capacidad y el alimento, es conseguir una
adecuada conservación, que es posible manteniendo una temperatura
ligeramente superior al punto de congelación. Con estos grados lo
que se consigue es mantener el agua de constitución de los
alimentos líquida, lo que permite ralentizar su degradación y
conservar las propiedades inalterables durante un periodo más o
menos prolongado. Para que el uso de esta conservación industrial
sea eficiente es imprescindible tener en cuenta factores como el
tipo de alimento que se conservará, la cantidad, el tiempo y cómo se
realizará la limpieza. En definitiva, deben evaluarse las
necesidades del producto y las características de la instalación
para así conseguir una mayor seguridad del producto.
El uso de ozono en
cámaras frigoríficas actúa eliminando microorganismos de los
alimentos y minimizando los malos olores
Hasta hace unos años los
sistemas utilizados para conseguir neutralizar las bacterias podían
afectar al ambiente de la cámara frigorífica.
A principios de 2007, un grupo de expertos
andaluces presentaba un sistema basado en el uso de OZONO apto para
mantener los alimentos frescos durante más tiempo en almacenes de
refrigeración sin alterar otros factores. Este sistema es
capaz de actuar sobre el etileno, un gas natural con capacidad para
acelerar la maduración de las frutas y la descomposición de otros
productos como carne y pescado. Y su mecanismo de acción es doble:
por un lado elimina los microorganismos que puedan encontrarse en
los alimentos, que en la mayoría de los casos se introducen a
temperatura ambiente, antes de ser llevados a la cámara; por otro
lado, destruye los olores. |