¿Cómo funcionan las máquinas de Ozono?

¿Cómo funcionan las máquinas de Ozono?

La eficiencia de las máquinas o generadores de ozono a la hora de desinfectar y renovar en un tiempo récord y con las mayores garantías el ambiente de un espacio han sido motivo para que cada vez más personas y establecimientos apuesten por este tipo de aparatos, especialmente desde la aparición hace unos meses de la pandemia del coronavirus. En este artículo conocerás cómo funcionan las máquinas de ozono.

¿Cómo funcionan las máquinas de ozono?

Los GENERADORES DE OZONO son instrumentos que permiten el tratamiento de aire y agua. Básicamente, estos aparatos generan OZONO (O3) a partir del oxígeno diatómico (O2). El sistema más empleado para realizar esta reacción es el llamado “efecto corona”.

El núcleo de generación

Dentro de los diferentes componentes que pueden constituir un GENERADOR DE OZONO este es el más importante. Es el lugar dónde generamos el plasma con la ayuda de energía eléctrica a muy alta frecuencia y muy alto voltaje. Cuando el oxígeno diatómico (O2), el que respiramos, atraviesa dicho plasma, algunas moléculas se descomponen dando lugar a dos átomos de oxígeno (O). Estos átomos pueden llegar a reaccionar con una molécula de oxígeno diatómico (O2) dando lugar a OZONO (O3).

El transformador eléctrico

Hemos comentado que en el núcleo de generación se usa electricidad a muy alta frecuencia y a muy alto voltaje. Por esto, otra parte fundamental de un GENERADOR DE OZONO es el transformador eléctrico. El desarrollo de la electrónica ha sido crucial para que el diseño actual de los generadores de ozono sean compactos, eficientes y económicos.

El oxígeno

Si tienes un generador de ozono y electricidad, solo necesitas una cosa más para producir ozono. Oxígeno. Oxígeno diatómico en concreto (O2). El que respiramos. Este se encuentra en el aire a una concentración de un 21%. Muchos generadores de ozono usan directamente este oxígeno. Lo transportan hasta el núcleo de generación mediante una turbina o un compresor de aire. Pero en aplicaciones industriales es frecuente usar oxígeno a concentraciones superiores al 90%. ¿Cómo conseguimos esto? se puede hacer de dos formas: comprando oxígeno líquido comercial o bien, usando un concentrador de oxígeno.

El concentrador de oxígeno

Como su nombre indica, es un sistema que concentra el oxígeno. Es decir, coge aire del ambiente, que tiene una concentración del 21% y lo separa del resto de gases de la atmósfera. Por lo que el gas que sale del concentrador de oxígeno tiene una concentración del, al menos, el 90%. La mayoría de los concentradores de oxígeno usan zeolitas para separar el nitrógeno del oxígeno, como un tamiz molecular. Estas zeolitas dejan pasar al oxígeno, pero no así al nitrógeno. Y de esta forma, conseguimos un caudal de oxígeno al 90% a partir del aire normal.

Mayor concentración de oxígeno, mayor concentración de ozono

¿Por qué es interesante trabajar con altas concentraciones de oxígeno cuando generamos ozono? Cuando se parte de aire las concentraciones de ozono obtenidas son bajas. Pueden funcionar bien en el tratamiento de ambientes y algunos tratamientos de agua básicos. Pero para tratamientos industriales, el usar oxígeno en vez de aire, nos garantiza una mayor producción de ozono por kW de consumo energético. Esto hace que la ozonización sea más económica. Además, cuanto más alta se la concentración de ozono a la salida del generador, mayor será su efectividad a la hora de tratar el agua. Por lo que este tipo de generadores de ozono, los alimentados con oxígeno, es habitual encontrarlos en tratamientos de agua.